GALLICIDA
PRIMEROS ENCUENTROS
                                                                        

CONDICION HUMANA

No es a mí

a quien rechazas,

sino a mi ego.

No es a mi

a quien detestas,

sino a mi voz.

No es a mí

a quien no quieres ver jamás,

solo prefieres ver,

a otros antes que a mí.

No te culpo,

lo que ven tus ojos,

lo vieron antes los míos,

hartos de toparse día a día

con todos los defectos,

que salvo a los miopes

hacer soportable puede,

mirarse al levantarse

fijamente en el espejo,

y no blasfemar,

irremediablemente.


HAIKU (sobre lo efímero)

 

Inapreciable,

Como tenues lágrimas

Bajo la lluvia...



¿Y SI EL MISTERIO NUNCA LLEGA?

 

Revolcándome entre cenizas clamo,

por la espera de mi etérea musa.

¡Gimo, grito, jadeo, pero nada es útil!

¡Soy infértil, yermo!

una ciénaga en el oasis,

una grácil pantera perdida en unas dunas,

un meteorito en una cubitera...

 

¡Qué me cosan las ideas!

¡Qué me injerten el misterio, el don!

Mientras tanto,

me ahogaré en ginebra y vino.

¿Se manifestará Baco?

 

No, estoy perdido...

Celebraré un aquelarre,

donde estarán invitados todos.

¡Venid! tuertos, bufones,

leprosos y fulanas...

¡Quiero veros reír a carcajadas!

y gozar con mi agonía.

 

DIVAGANDO QUE ES GERUNDIO

 

Entre tanto y tanto oprobio

me descubro aquí sentado,

bajo las empinadas cuestas

de mis lacerantes dudas.

Atiborrado de inacabables deseos

enfrascado en un letargo infinito,

amaestrado y en cautiverio

en el cadalso espero el cenit,

el acabose, el cementerio.

 

En el horizonte,

palacios de deidades

en mi mente,

producen debilidades.

¿Acaso serán visiones?

O crepusculares pasiones

desterradas de un alma

que pide a gritos

que le cambien el motor,

el chasis.

 

¡Qué me encierren en el laberinto

de mi insondable alma!

¡Qué me anuden en las alas

piezas para que mi volar

sea ascendente y delirante!

Para que roce con los índices

de mi corazón mermado,

el núcleo de mi furor envenenado.

 

En el éxtasis sublime,

de mi viaje a las galaxias

(de tus ojos)

Me despido de este folio.

y termino entusiasmado,

pronunciando la palabra que consume

y ata,

la palabra salvadora

la palabra que es la nada....

 

HAIKU (la guerra)

I.

Matices grises

Entristecen los días

De luna llena...

II.

Recordatorio

De aquellas viejas guerras

Almas hambrientas...

 

CISNES ENVERADOS

 

¡Qué me trasplanten el alma!

Me dice el corazón.

¡Qué me lo adoquinen!

de fiestas zalameras

¡Qué los virtuosos toquen!

el son amargo,

de mi pendular asombro

(inmaculado)

¡Qué me otorguen!

Esa mirada prístina (y tierna)

esa mirada que agarrota el sentimiento,

esa mirada primigenia, llena

de dulzura y estupor.

 

¡Qué me trasplanten el alma!

Me dice la razón.

Cuando en la mañana,

por azar me sorprendo

aturdido, malgastado y desnutrido.

Cuando todavía por las noches

me sorprendo

(oh, que estruendo)

soñando, enardecido y estirado.

Esas noches enmascaradas

(de luna cálida)

en las que todavía

(y no es poco)

me desvelo soñando,

con cisnes enverados...

 

EN MI BOLSILLO

 

Pletórico paño de lágrimas

lleva en su sino el estigma.

Se tambalea como una peonza,

zigzaguea y cae derrotado.

Rugen de un cuerpo sin vida

mutiladas esperanzas.

Se desvanecen y se pierden

sonrisas mudas caídas del cielo.

Viven fugazmente (añoranzas)

en un trocito de alma expoliada y dañada.

Lleva en su camisa (apolillada)

un olor a tempestad, a dicha a medias.

¿Y en sus bolsillos?

Un bono-ticket del gris ocaso.

Sus calcetines (viejos y rotos)

amaestrados.

¿Y en sus zapatos?

Prisas gastadas y nunca huella.

Y se pregunta (siempre en la noche)

¿Acaso importa?

Nunca contesta (y se entristece)

Bebe el café y se despide...

Busca en su bolso (quizás chistera)

y siempre encuentra:

Arrugado, vil y solo

el carnet de socio...

De su fracaso.

 

 


 


 

 















 

 


 

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