GALLICIDA

BALADA DE DOS PARA NOCTÁMBULOS (junto a Carlos del Río)

 

I.

Fue aquel macabro interludio

donde se despertaron mis trémulos instintos...

Galopantes iban los sultanes del swing

con sus “grupis” sedientas de adrenalina y feromonas.

Me recordaba a una bacanal psicotropica

o a Frank Zappa follándose a su guitarra...


 

Mirando de reojo a las mezquinas esquinas

me pregunto: ¿porqué en el extrarradio los adoquines

son mas fríos y mas duros?

Que le pregunten al polvo diria John Fante...

No estamos en Karlovi vary

aquí solo hay amores de letrina

el hedor a realidad es corrosivo

y en mis arraigadas ulceras

las telas de araña hacen su guarida..


 

Difiero de Sergio Cabrera

en que perder sea cosa de método,

cuando la vida de da un “jab” de Sugar Ray

la dignidad pierde las enaguas

y te tiembla hasta el tuétano...

no existe tal método...

En tu boca sientes el sabor a sangre mustia

y el vomito se presenta amargo

hasta la comisura de tu boca

aturdida y áspera...


 

Siempre supe que mis opiniones

eran las de un payaso

Y cuando en ocasiones, busque el amor

solo encontré una venérea...

no obstante, sigo siendo amante

de la luna flácida, de dantescos tugurios

y de fulanas de la cripta...


 

II.

El sol es como un yonki amarillo

que vomita sus rayos sobre el mar

y que apaga en mis ojos sus pitillos

cuando pongo mi hígado a quemar.

Yo me bebo lecha negra de garitos

y me meto por la vena alquitrán

para asfaltar los baches de mis venas

y que puedan mis caballos galopar.

Hoy la luna lleva piel de metadona

con trocitos de anfeta en su cristal

para apoyarse brillante a una farola

a la espera de astronautas de ciudad.

Al volante de las muletas de una loca,

de esa enferma que se llama soledad

me dirijo al desván de una chabola

donde moran zombies muertos de verdad.

Allí esnifo un Baudelaire que tanto mola

y en las pupilas me aparece un Kerouac,

en mi mente parpadean estroboscópicas

tus estrellas que no alcanzo a apagar

y me empotro en tu espectro infranqueable

cuando saco tu fantasma a pasear,

el recuerdo de cuerpo inalienable,

la memoria de tu boca de pecar

y una lágrima pone pie en mi cadáver

y en mis huesos vuelve entonces a nevar.

Me suicido cada noche en " Malamadre "

que es una cueva para poetas sin castrar

donde, a veces, una dalia me echa un cable

cuando busco una flor donde libar.

Mañana volveré a mi papel de kamikaze

a ver si logro, otra vez más, resucitar.



 

SOMOS PEATONES (junto a Ricardo Álvarez)

 


Somos peatones/ 
Menos que peatones.
Pasajeros de una vidalita,
obligado peaje de rigor/
Menos que pies de huesos 
en una metrópolis infartada de corazón/
Lo mobiliario guardó su valor/
Lo humano evaluó su moneda
sin que sepa Dios su tasación/

 

Somos peatones

Menos que peatones.

Somos pasos, somos huella

Transeúntes por el oscuro desierto

extraños, sobre un tren de mercancías

náufragos errantes

golondrinas de terciopelo

nómadas, sobre un pañuelo

estrellas... sin ningún fulgor.

 

BAILA ANUKET AL COMPAS DE NUESTRA PLUMA (junto a Ricardo Álvarez)

 

Adiposo tejido que subyuga acalorado,

Antípodas de freno y desconsuelo mudo

Atávico instinto de polución nocturna

Sábana esmaltada en vanidades...

Pertinaz anhelo en tu estampa de Atlas y anatomía

Fluidos en ósmosis y orgasmos se retuercen

¿O me lanzo de cabeza a tu Ambrosía?

¿O me corroe la emulsión de tu pureza?

Desvencijado y cabizbajo busco a tientas

Vencer a la tentación que se desnuda

¡Ay, Celosías de placeres prohibidos!

Locuaz pórtico de Sodoma faz maquillada

Fugacidades de esta loca noche mermante que se acaba

e inicia un culto pagano de fuego en la mañana/

Parábola que nos lega una sabía moraleja

de vanidades superadas en nuestras almas, y la celosía...

¿Qué sabe la celosía del íntimo cubículo sin tabúes?

Cuando siento la turgencia de tus músculos ornando el esqueleto,

la polución abre sus muslos claros, de sinuosidad implacable

con el destino de la pirámide en tus ingles de alimento,

en los dedos de naturales lociones sin membrana

andan mis genes sibaritas saboreando tus pechos suculentos/

La noche se extendió tanto como la arista flexible de la luna

al éxodo horizontal de un naranja amanecer tejido,

donde urdimos dos cuerpos de fervor trazando al infinito

la prematura nube antes del aclarecer sombrío/

Inútil freno entre dos montañas corrompidas de pasiones

maculando las telas de tálamo con icores licuados

perpetuando una Odisea en nuestro valle estremecido/.

 

¡Escucha!, mi amor. ¡Zona y cuerpo de Gomorra!

La nada retiró musitando sus palabras

e instaló sus nuevas moradas al silencio ardiente de cuatro labios ocupados/

Aun resuenan laúdes de canto en las mudas aves del alambre,

en esta mutua tentación carnal, se han caído de los párpados

todas la lágrimas azules deshidratadas/

Al confín de tu caricia y tu cara anonadada

la insana memora del rubor va desvistiendo

sus telas rosas a las pasiones oscuras primigenias.

En los corazones sin sobornos navegamos mares de poesía,

en la adiposidad quemamos la grosura enflaquecida

con un crisol de Volcánicos pechos de sustento/

Pedimos rápido auxilio de hierbas zen y ungüentos

porque la potencia de la inagotable usina

sigue el camino de la energía/

¡Que nos amparen los placidos dolores de un Dionisio sin barrotes!

Porque el sol se ausentó entre dos lunas de cobres trashumantes

y lo nocturno con ansia de vampiro, sátiro y sediento

se incorporó con dientes de ávido caníbal,

en nuestro amor de carne magra enrojecida/


 

 


 

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